Los ¨Perfectos Dragones” recorrieron un camino y lo siguen haciendo. Gustavo Stekolschik, uno de los socios fundadores de este estudio de diseño argentino fue el único exponente en esta segunda jornada del workshop LA DIFERENCIA MARCA! organizado por el Programa Industrias Creativas Valparaíso de CORFO en conjunto con la carrera de Diseño de Vestuario y Diseño de Ambientes DuocUC que nuevamente contó con más de 200 asistentes. Y fue muy transparente a la hora de compartir muchas claves de sus procesos productivos.
Siendo estudiantes de diseño industrial todavía, Gustavo y su socio Matias Zuckermann decidieron “hacer” y en un contexto poco favorable para esta entonces incipiente industria. En 1996, con cero capital y un auto como oficina se pusieron a analizar el mercado y a intervenir la escena con sus incipientes productos. Se pusieron metas cortas, crearon un nombre y emprendieron con energía, según cuenta Gustavo, trabajando incluso los fines de semana. Con la lucidez de definir roles de inmediato, aprendieron a potenciar capacidades y, al menos, conocer sus debilidades. Se fijaron sueldos para poder saber con lo que contaban siempre y ya en el 97 contaban con un estudio arrendado el que amoblaron con objetos propios. Dos años más tarde se mudaban a la calle “Dragones”, donde el encuentro con dos diseñadoras gráficas (Leticia Churba y Debora Hirsch) y la progresiva incorporación de la diseñadora de vestuario Mara Zuckermann, fue del todo oportuno. Perfectos Dragones tuvo este nacimiento espontáneo. Y si bien, en esos años la industria no estaba preparada para recibir el tipo de productos de moda, decoración e iluminación diferentes que proponía Dragones, ellos fueron generando marca. Posicionándola más allá de los diseñadores, ofertando una propuesta distinta: “un estudio fabricante de productos”. Muchas de estas piezas fueron saliendo de la experimentación con materiales diversos. Dice Stekolschik: “La línea de productos de Dragones apunta a la investigación de materiales utilizándolos de muchas maneras, industrializando lo artesanal, conectando lo que es moda con decoración, trabajando con la identidad, creando accesorios que se conviertan en protagonistas”. Algunas muestras de un resultado paulatino: una lámpara fabricada con aluminio compuesto, un bolso hecho en elástico, otro hecho de cuero reconstituido, pulseras fabricadas con hilo de plástico de embalaje, un portarretrato de acrílico, aluminio y neoprén y más.
La crisis económica que afectó a Argentina en 2001 los hizo optar por quedarse en “casa” (Argentina) y validar su marca. Continuaron observando la moda, pero no rigiéndose por ella, adaptándose a las tendencias pero con un tono propio. Y como estrategia de mantención en el tiempo incorporaron un área de servicios para otras marcas (Gancia, YPF, Fashion TV, Coca Cola, Audi, entre otras), lo que además les permitió continuar con la investigación de materiales sin tener que incorporar productos en los que no estaban interesados.
“Para nosotros, el diseño es negocio, somos una empresa con un techo alto, de crecimiento paulatino y controlado y con objetivos como mantener la distribución en el exterior. Queremos seguir generando productos de la mayor variedad y campos que el diseño nos permita, ser un lugar donde nuevos diseñadores puedan instalarse, que nuestro diseño sea reconocible en un producto aunque no lleve impresa la marca”, apuntó Stekolschik.
Actualmente Perfectos Dragones comercializa en las mejores tiendas de Buenos Aires y exporta a Holanda, Brasil, Nueva Zelanda, entre otros países. Habrá que seguir entonces el slogan de estos trasandinos: imposible es aquello que no se hace nunca hasta que alguien lo hace.
(fuente imagen: http://www.unblogged.net/)
Perfectos Dragones es un estudio de diseño formado en 1999 por 5 jóvenes diseñadores argentinos provenientes de diferentes disciplinas del diseño que se unieron con el objetivo de armar una marca. Situado en el barrio de Núñez, en Buenos Aires Argentina el estudio Perfectos Dragones ha ido desarrollando 2 unidades de negocios principales: una línea propia que consta de accesorios de moda, objetos y mobiliario, y otra que desarrolla productos y servicios para otras marcas.
Los chicos se mueven y eso lo han demostrado con una fuerte presencia en la escena nacional participando en los eventos de diseño locales como Puro Diseño, Casa Foa y Fashion Week Buenos Aires. Pero también circulan por el circuito internacional con participaciones de la marca en Londres 2003, ICFF New York 2004 y Accesories the Show New York 2004.
Hoy,su línea de productos se comercializa en países como Italia, Tokio, España, Inglaterra y Canadá entre otros, mientras que en el desarrollo de servicios trabajan con marcas como Adidas, BMW, Aeropuertos Argentina 2000, Turner internacional, MTV, FOX, Procter and Gamble y más.
¿Su fuente de inspiración? “Los materiales, los procesos y la investigación. Cuando desarrollamos ideas y productos para otras empresas, nos basamos en especificaciones concretas; para nuestros productos, inspiración pura”, han señalado. ¿Los materiales? Van probando materiales y procesos que les permitan ampliar sus límites. La lista es larga: aluminio, acero, caucho siliconado, plásticos, madera, cuero, cuero reconstituido, elastómeros, textiles, entre otros.
¿Qué los distingue? “El rasgo principal de la marca es la búsqueda de la diferenciación. En un país sin una raíz o tendencia clara en lo que refiere al diseño, hemos intentado transitar un camino propio, donde los productos que diseñamos y fabricamos se imponen como una propuesta diferente”.
No se pierdan la oportunidad de intercambiar experiencias con estos exitosos creativos del diseño. Este Lunes 14 y Martes 15 estarán presentes en el Seminario Internacional ¡La Diferencia Marca! organizado por el Programa Industrias Creativas Valparaíso de CORFO en conjunto con la carrera de Diseño de Vestuario y Diseño de Ambientes DuocUC. A partir de las 16: 15 hrs

(fuente imagen: Google)
“Para utilizar la creatividad hay que determinar, ante todo, el mejor momento de explotar la naturaleza no rival de las ideas y, en segundo lugar, el momento idóneo para hacer valer los derechos de propiedad intelectual, e introducir las ideas en el mercado de la competencia entre productos. Las dos decisiones son el punto central del proceso de gestión en ese ámbito”.
The Creative Economy, John Howkins
Por Donna Ghelfi1
“La creatividad” está presente en nuestra vida cotidiana, desde el momento en que nos despertamos hasta el momento en que nos acostamos. En nuestra moderna sociedad del siglo XX, la creatividad y la invención nos acompañan a lo largo del día, cuando vamos a la oficina, cuando nos vamos de compras, en el mercado, y por la noche, cuando vamos al cine a ver la última película de moda.
Para entender la creatividad y la importancia de la propiedad intelectual en el objetivo de explotar la “propiedad privada”, cabe remitirnos al libro “The Creative Economy: How People Make Money From Ideas” (La economía creativa: transformar una idea en beneficios, del autor John Howkins2. Publicado en 2001, ese libro ha pasado a ser un punto de referencia para los que desean combinar creatividad y ojo para los negocios.
Howkins, que estuvo recientemente en Ginebra para asistir a la segunda Reunión Intergubernamental entre Períodos de Sesiones sobre un Programa para el Desarrollo (20a 22 de junio de 2005), celebrada bajo los auspicios de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), tuvo la amabilidad de conversar conmigo sobre la creciente
importancia de las economías creativas.
Donna Ghelfi (DG): Sr. Howkins: nos gustaría mucho que nos contara lo más destacado de su vida y carrera.
John Howkins (JH): Mi carrera ha sido muy heterogénea. Empecé siendo periodista y escribiendo sobre los medios de televisión, de información y comunicación, sobre las tecnologías de transmisión por satélite y por cable y las nuevas tecnologías. Luego ejercí de consultor político, en tanto que director ejecutivo del International Institute of Communications3, cuyos miembros proceden de alrededor de 100 países y viene a ser el único grupo que existe a nivel mundial encargado de reflexionar en la esfera de las tecnologías y la política en materia de comunicaciones. Empecé, pues, a moverme en el contexto normativo mundial y luego me trasladé al sector comercial, trabajando principalmente con Time Warner en la creación de nuevas empresas para generar activos en las esferas cinematográfica y televisiva. Hoy llevo una doble vida, es decir, por un lado, soy empresario y dirijo varias compañías cinematográficas y de televisión, y en segundo lugar, y en paralelo, me ocupo de ayudar a países, ciudades y empresas a explorar y utilizar la creatividad, en particular, la forma de sacar beneficios financieros de esa creatividad y ahí es donde la propiedad intelectual entra en juego.
DG: ¿Qué fue lo que le inspiró, o en qué momento decidió centrar su atención en la “creatividad”?
JH: A finales de los años noventa se hablaba mucho de tecnología, de informática y de tecnologías de la información (T.I.): el boom del .com, la Web, Internet, y llegué a la conclusión de que se estaba perdiendo mucho de vista lo que, en los negocios a los que me dedico, es el punto de partida: el hecho de tener ideas. A mi entender, en cierto modo se estaba pasando por alto eso y prestando demasiada atención a la tecnología y yo quería que volviéramos a dar importancia al hecho de concebir ideas: cómo incitar a la gente a generar ideas, cómo colaborar con otros para generar ideas; también era importante tener en cuenta
que a veces la gente toma la iniciativa, crea y perfecciona ideas, y las protege y empieza a vivir de ellas. Del mismo modo que una y otra generación de ejecutivos han tenido que aprenderlo todo
sobre informática e Internet, hoy tienen que estar al tanto sobre la propiedad intelectual.
DG: ¿Llegó usted por sí mismo a esa conclusión o la inspiración le vino de la experiencia de otras personas frente a esos desafíos?
JH: Mucha gente venía a verme y me decía “quiero crear una empresa”, “quiero crear un programa informático”, “se me ha ocurrido una idea para hacer una película”, “he pensado en que podríamos publicar”, o “se me ocurre un proyecto que podría realizarse por medio del comercio electrónico”. En un gran número de casos, no sabían por dónde empezar y los estudios de abogados tampoco se esforzaban realmente para ayudarlos y, en cuanto a los gobiernos, no entendían muy bien de qué iba todo. Así que me di cuenta de que había problemas que había que solucionar, empezando con los bancos, la financiación y las
instituciones públicas y, en particular, los gobiernos. [La gente] compra y vende palabras, música, pinturas, objetos curiosos, programas informáticos, genes, derecho de autor, marcas, patentes, propuestas, formatos, popularidad, reputación, colores. Y todos los productos que están en venta en nuestro ruidoso mercado son derechos a utilizar o, por hablar como haría un abogado, a explotar la propiedad
intelectual.
DG: ¿Así que todo empezó con la idea de las “ideas”? Luego escribió usted el libro “The Creative Economy”, en el que pasa de la creatividad “individual” a la economía creativa: todo un salto.
JH: Sí, es verdad, pero si te detienes a pensar en las grandes compañías, todas ellas han partido de las ideas, por lo general, de uno o dos inviduos, que un día se imaginaron una forma de hacer las cosas de manera diferente o mejor que los demás, y ahí está el quid de la cuestión. Empecé ocupandome de las artes, de la esfera cultural, lo que normalmente se consideran los sectores creativos, pero realmente la creatividad abarca mucho más que eso. Considero que es decisiva, no sólo para los sectores que hemos venido a llamar creativos, sino para todo: para la planificación urbana, el transporte, la gestión hotelera y todo tipo de cosas. Significa reconocer el extraordinario talento que puede tener el individuo y contribuir a que ese talento se ponga al servicio de la sociedad. CONTINÚA LEYENDO
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1 Donna Ghelfi, Administradora de Programas, División de Industrias Creativas, Oficina de Utilización Estratégica de la Propiedad Intelectual para el Desarrollo (OMPI).
2 John Howkins es un intelectual líder en el debate sobre la creatividad y la propiedad intelectual. Entre los proyectos a los que se dedica en la actualidad está la formulación de una “carta de
propiedad intelectual” en la “Royal Society for the encouragement of Arts, Manufactures and Commerce” del Reino Unido.
3 International Institute of Communications: http://www.iicom.org/index.htm
Fuente: www.wipo.int