Industrias Creativas

El concepto industrias creativas es relativamente reciente y probablemente deba su origen a la necesidad de diseñar e implementar nuevas estrategias de reconversión productiva y renovación urbana en zonas afectadas por la deslocalización de su industria pesada en un contexto de acelerada globalización (ciudades industriales del Reino Unido a mediados de los 90s). Esta nueva forma de entender la relación entre cultura, economía y creatividad pone en crisis el concepto más tradicional de industrias culturales, planteando un conjunto más amplio de actividades que incluye a (...) toda producción artística o cultural, ya sean espectáculos o bienes producidos individualmente.

La definición de industrias creativas ha variado en el tiempo, sin embargo puede afirmarse que éstas se encuentran en el corazón de la economía creativa en la intersección entre el arte, la cultura, los negocios y la tecnología. En palabras de UNESCO, son aquéllas en las que el producto o servicio contiene un elemento artístico o creativo substancial e incluye sectores como la arquitectura y publicidad.

Esto implica que las industrias creativas comprenden una serie de actividades diversas que van desde los subsectores tradicionales, aquellos de alto índice tecnológico y los orientados a la prestación de servicios. De esta forma comprenden actividades tan diversas como arte folclórico, los festivales, la música, los libros, la pintura y las artes dramáticas, la industria del cine, la fotografía, la radiodifusión, la animación digital y los video juegos, el diseño, la arquitectura y la publicidad.

Para caracterizar el proceso productivo de las industrias creativas es necesario comenzar señalando que su principal insumo es el capital intelectual, el que alimenta procesos en general altamente innovadores. Los ciclos de vida de sus productos son cortos y contemplan creación de contenidos, producción, distribución y consumo. Por definición elaboran series cortas o piezas únicas de productos de alta diferenciación y normalmente orientados a nichos de mercado.

Desde un punto de vista estructural, el sector creativo está compuesto principalmente por MIPYMES, compartiendo con éstas los problemas de acceso a la financiación, acceso a mercados, management y sustentabilidad de mediano y largo plazo. Del mismo modo, al igual que el resto de las MIPYMES son importantes generadores de empleo y autoempleo, y lo que es su caso particular, se agrega el hecho de que contribuyen a la inclusión social y económica de la población joven.

Estas características productivas implican grandes oportunidades comerciales relacionadas principalmente con el fenómeno conocido como economía de la cola larga y el creciente interés por lo local, lo original, lo diverso. En este sentido, las industrias creativas permiten configurar una oferta basada en pequeños sellos discográficos, editoriales provinciales -en papel y en formato digital- salas de cine y teatro alternativas, etc.; las que pueden verse potenciadas mediante las utilización de tecnologías digitales que faciliten sus procesos de creación, producción, distribución y consumo.